Calle del Pez, 15. Madrid
Tlfn.: 91.532.63.61
Por Compangu
Hay lugares que producen una extraña atracción. En ellos se da una conjunción de cultura, música, historia y, como no, gastronomía, que hace que siempre que surge algo relacionado con aquella zona salte el radar.
Hace unos añ
El GUMBO tiene aspecto informal, parece más un bar moderno con menús del día o una cafetería. Allí oficia Matthew Scott, un cocinero con pinta de ingeniero informático que sale de vez en cuando en el Canal Cocina preparando platos de su tierra. El servicio es joven, atento y desenfadado, sugiriendo en el momento adecuado, y sin llegar al amiguismo ni al peloteo.
Nosotros éramos seis comensales y, por aquello de probar lo más posible, pedimos todos los platos al centro de la mesa, para lo cual no pusieron el más mínimo problema.
Es ya una declaración de intenciones la ensalada de pollo cajún (10,00€), un plato en teoría “suave” que adquiere potencia y profundidad con la presencia del citado pollo y queso parmesano
De postre, de entre las diferentes posibilidades, nos fuimos a por una casi compacta y a la vez sorprendentemente jugosa tarta de zanahoria (6,00€), no excesivamente dulce pero sí sabrosa, un postre contundente.
A diferencia de otros restaurantes de comidas extrajeras, en éste la carta no es excesivamente extensa, lo que para mí es una ventaja, pues hay algunos en los que realmente acabas perdido entre tanta propuesta. Aquí, aparte de lo dicho, se pueden encontrar cosas como gumbo de marisco (una sopa espesa), mejillones gratinados, picantón (pollo) de granja frito, tarta de limón y merengue o de crema de cacahuete. Y también hay una pizarra donde puedes ver las sugerencias del día como un rissoto verde con setas o el solomillo Amstrong.
En lo que respecta a lo líquido, aparte de un buen surtido de cervezas estadounidenses tienen una carta de vinos peculiar, pues en ella priman las referencias extranjeras, y las españolas no son de las por todos conocidas. Nosotros pedimos: un “Les Vieilles Vignes de Sylvaner” (25,00€) de Domaine Ostertag (Alsacia) que me pareció un vino flojo, tanto de aspecto, como en nariz y boca, un “Riseis di Recastro” (19,50€) de Montepulciano D' Abruzzo cuya chardonnay hacía que se mostrase mucho más expresivo que el anterior, y acabamos con un “Manto Negro” (21,00€) D.O. Binissalem-Mallorca, hecho con la intensa variedad que le da nombre y que volvió a demostrar lo interesante que es el trabajo que están haciendo con los vinos de Baleares.
También tiene varios cócteles a 6,75€, de los que probé el old fashioned, el cosmopolitan y otro que no recuerdo, y que me parecieron totalmente prescindibles.
No es un sitio el Gumbo para tomar cócteles. Es un sitio para disfrutar de una cocina diferente que, si bien suavizan en su presentación para amoldarla a los gustos de aquí, muestra suficiente contundencia, abundancia, variedad, colorido y, sobre todo, sabor como para encontrar eso que buscamos, sobre todo, en restaurantes de cocinas foráneas: autenticidad.
Si alguien no puede ver el video en el blog, este es el ENLACE












.jpg)




